Nace en la Villa de Agüimes (isla de Gran Canaria) el 5 de abril de 1817. Fue el primer párroco de Santo Domingo de Guzmán, fiscal de la diócesis, secretario, secretario, vicerrector y catedrático de Teología Fundamental del seminario. Orador distinguido y elocuente, con un amor especial a María y a la Eucaristía. En 1847 la isla padece la calamidad del hambre, y frente a la Iglesia monta un centro de caridad, donde reparte sus ingresos con los pobres. Murió el 22 de junio de 1851, víctima voluntaria del contagio de la peste y del cólera. El 19 de mayo de 1998 se clausura el proceso diocesano de canonización.
El Obispado de Canarias actualmente investiga, con la aprobación del Vaticano, un presunto milagro, ocurrido entre 2005 y 2006, atribuido a este siervo de Dios que murió en la capital grancanaria el 22 de junio de 1851, infectado de cólera, y a quien se encomendó una familia de la Isla, hace sólo cinco años, para salvar la vida a uno de sus miembros, aquejado de un aneurisma de cuarto grado que le mantuvo dos meses en coma.
Para asombro de sus médicos, que le daban por desahuciado, el enfermo finalmente se recuperó, pese a no haber recibido ningún tratamiento debido a lo irreversible de su dolencia, siempre según los documentos que acumula el gobierno diocesano.
La curia considera que hay datos suficientes para creer que se trata de un milagro y actualmente el proceso, que es amplísimo y se puede prolongar durante varios años, se encuentra en su fase diocesana para determinar la veracidad del supuesto milagro, tras haberse completado una primera fase, denominada de fama de santidad, cuya positio o estudio exhaustivo se encuentra en su etapa final de redacción en Roma.
Y es que desde hace unos meses, el siglo XIX y el XXI se dan la mano en la sede de la Diócesis de Canarias, en Las Palmas de Gran Canaria, donde tratan de desentrañar esta supuesta intervención divina a favor de un hombre, que hoy tiene 40 años, a quien las plegarias de su familia al religioso Andrés Vicente González le rescataron, al parecer, de entre los brazos de la muerte.
Para asombro de sus médicos, que le daban por desahuciado, el enfermo finalmente se recuperó, pese a no haber recibido ningún tratamiento debido a lo irreversible de su dolencia, siempre según los documentos que acumula el gobierno diocesano.
La curia considera que hay datos suficientes para creer que se trata de un milagro y actualmente el proceso, que es amplísimo y se puede prolongar durante varios años, se encuentra en su fase diocesana para determinar la veracidad del supuesto milagro, tras haberse completado una primera fase, denominada de fama de santidad, cuya positio o estudio exhaustivo se encuentra en su etapa final de redacción en Roma.
Y es que desde hace unos meses, el siglo XIX y el XXI se dan la mano en la sede de la Diócesis de Canarias, en Las Palmas de Gran Canaria, donde tratan de desentrañar esta supuesta intervención divina a favor de un hombre, que hoy tiene 40 años, a quien las plegarias de su familia al religioso Andrés Vicente González le rescataron, al parecer, de entre los brazos de la muerte.

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