viernes, 5 de agosto de 2011

LAS FIESTAS DEL PINO-TEROR-

Ya que se acerca la fecha de la celebración más importante para la isla de Gran Canaria, vamos a repasar rápidamente los orígenes y la historia de esta fiesta.
La Fiesta de Nuestra Señora del Pino tiene su origen en relatos cargados de fantasías sobre las primeras penetraciones europeas, en tiempos de la Conquista, sobre la localización de una imagen de la Virgen en un pino que ya era sagrado para la sociedad aborigen, colocada probablemente por los primeros misioneros franciscanos, y que dio paso a la leyenda posterior.
En 1514, la primitiva ermita de Santa María de Terore, anexa al viejo pino santo del que colgaban sus campanas, fue declarada ayuda de parroquia del Sagrario de la Catedral de Santa Ana y con el tiempo se convirtió en la principal advocación religiosa de la Isla: Nuestra Señora del Pino. En 1684 el Pino fue abatido por un viento huracanado y en su lugar se levantó, a principios del siglo XVIII, la Torre Amarilla que aún subsiste junto a la Basílica. En este momento ya estaba consolidada la Fiesta Mayor de Gran Canaria: una red de peregrinaje por todos los caminos conducía a Teror, cada 7 y 8 de septiembre.
  
Después de 1936 la Fiesta del Pino entró en decadencia, hasta que, en 1952, el Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento de Teror deciden recuperarla. Para ello comienzan a organizar, en la víspera del Pino, un tipo de romería-ofrenda de carácter institucional, con carretas representativas de los municipios, en medio de cantos folclóricos y con productos de la tierra para la Virgen; todo un espectáculo que se consolida y se traslada en los años ochenta y noventa a varios pueblos en sus festividades patronales; pero lejos de la esencia y rituales que conllevaban en sí misma la expresión popular y espontánea de los romeros que antaño llegaban a Teror.

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